OLIVIER VUELVE A SU PATRIA

Os escribo para anunciaros que terminó mi estancia entre vosotros; pronto volveré a Butembo, R. D. Congo. Quiero agradeceros vuestra cercanía, y amistad. Llegué a España hace seis años. Los tres primeros estuve en Leganés colaborando en la pastoral juvenil de la parroquia Nª Sª del Carrascal. En Reina del cielo, he vivido los últimos tres años.

He aprendido mucho de vosotros. Una nueva lengua, nuevas formas de ver la realidad y de interpretarla. He terminado mi formación en Teología, en la Facultad de S. Dámaso, y en la U. Pontificia Comillas. He intentado insertarme en la sociedad y en la Iglesia españolas a través de la inmersión en la pastoral y del contacto personal. La cercanía y la proximidad me han llevado a conoceros, a quereros, a dejarme conocer y dejarme querer, creo... Doy gracias por todo ello.

En estos años me he comprometido definitivamente como asuncionista con la profesión perpetua. Y hace unos meses, fuisteis testigos de mi ordenación como diácono al servicio de la Iglesia camino del sacerdocio... Seguid orando por mí. Hemos orado juntos, compartido la palabra de Dios y celebrado juntos (sobre todo con los jóvenes) la fe en Cristo que nos reúne como hijos del mismo Padre... También doy gracias por ello.

He experimentado la importancia del encuentro entre distintas culturas y sensibilidades. Es un enriquecimiento y una llamada, para unos y otros, a mirar más allá de nosotros y abrimos al otro valorando la riqueza de su cultura. Las diferencias son siempre una riqueza, aunque conlleven a veces incomprensiones. Lo cual, por otro lado es normal y natural. Por ello estoy convencido de que lo que nos une, mejor dicho Aquél que nos une, o sea Jesucristo, es más fuerte que lo que nos puede separar...

Este tiempo me ha permitido también dejarme interpelar, e incluso escandalizar, por las diferencias del nivel de vida entre el Norte y el Sur; pero también he sido testigo de la solidaridad de las comunidades cristianas especialmente de esta parroquia, Ni! Si!
Reina del Cielo, para con los más necesitados. Pediré al Señor para que os anime siempre a mirar adelante, a confiar en Él, Amigo que nunca falla.

Hoy, me alegro de haber tenido esta oportunidad de conoceros, de vivir entre vosotros y compartir tantas experiencias. A pesar de algunas dificultades que conlleva el cambiar de ambiente, el aprender una lengua, el vivir mucho tiempo lejos de la familia...

os aseguro que la única palabra que me sale del corazón es: GRACIAS. Por último, no puedo dejar de pediros que recéis por el Congo para que el proceso que debe llevar a las elecciones del 31 de julio, llegue a término y que, por fin, se restablezca la paz, donde llevamos demasiado tiempo en guerra y con muchísimas víctimas. Que Dios nos bendiga a todos.

Olivier Kamate Sikahwa a.a.

Gracias a ti, Olivier. Es toda la comunidad la que tiene que agradecerte tu trabajo, tu colaboración, tu tiempo, tu inteligencia, tu alegría. Esto no puede ser una despedida definitiva. Te esperamos.