Saludo del párroco  26 de enero de 2020

Queridos amigos:

Atrás queda un tiempo de Navidad rico y variado en actividades. Ha sido una ocasión estupenda para dar gracias por el año que se fue, y para desearnos lo mejor para el nuevo.

El mundo que nos rodea, sus estructuras, el “cascarón”, está cambiando rápidamente: primer gobierno de coalición en la joven democracia española, Brexit Inglaterra-Europa, crisis profunda en muchos países de América, guerras en África, Asia… crisis ecológica en todo el Planeta.

Pero ¡ojo!, esto no es el fin inmediato de la Humanidad, sino un cruce de caminos. En nuestras manos está tomar el camino de la desesperación, del cruzarnos de brazos, del “no hay nada que hacer”. O el camino de la esperanza, arremangándonos y tomando iniciativas.

Un grupito de laicos está ayudándonos a ser un poquito más “eco-friendly” en nuestra casa, la vuestra, la parroquia, no por moda, sino porque nos lo pide la realidad. Muchas voces: el Papa en su encíclica Laudato Sí; nuestro Obispo, lanzando la Comisión Diocesana de Ecología Integral (https://cdimadrid.archimadrid.es) nos invitan a pasar a la acción. La instalación de Placas Solares puede ser un pasito en ese camino, pero no el único.

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, la campaña del Hambre y tantas otras actividades nos ayudan a seguir siendo solidarios con todos.

Podemos vivir el nuevo paisaje político de España y del Mundo como una amenaza, o como una ocasión para dar testimonio de Cristo.

Puede cambiar la “cáscara”, pero lo que nos importa es el fruto. Pueden cambiar las estructuras sociales, pero lo que nos importa es el corazón del hombre. ¿Somos más humanos? ¿más misericordiosos? ¿amamos más y mejor a nuestros hermanos y todo lo que Dios ha creado para nuestro bien y para el de las generaciones futuras?

Puede cambiar el mundo que nos rodea pero Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Hb. 13, 8). Por eso dice con razón Diogneto (siglo II d.C.) que la doctrina de los cristianos no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres…, toda tierra extraña les es propia, y toda patria les es extraña… están en la tierra, pero su ciudadanía es del cielo.

2020 es un número de apariencia bonito. Hagámoslo hermoso entre todos, poniendo nuestros afanes, ilusiones y esperanzas en el único Señor de la Historia y de la Vida: Jesucristo.

¡Feliz y venturoso 2020 a todos!

Vuestro hermano en Cristo,

                                 P. Juan Antonio Sánchez, a.a.