Saludo del párroco  09 noviembre 2019 

Queridos amigos:

Pasado el descanso estival, con las pilas recargadas y la ilusión por hacer visible al mundo la fe que profesamos y el compromiso que tenemos con el Señor, os saludo con afecto y, todavía casi en el inicio del nuevo curso, os invito a participar, con vuestra generosa entrega de siempre, en el desarrollo de nuestra vida parroquial.

La comunidad asuncionista que anima la parroquia vive algunos cambios. El Padre José Alberto está de año sabático en una comunidad de París. Juan Bautista y Pablo, hermanos asuncionistas de Vietnam, inician sus primeros pasos aquí. Les acogemos con la misma alegría, si cabe, que ellos muestran a diario. ¡Sed bienvenidos a vuestra casa!

Hemos dejado atrás ya el horario veraniego y, con el mes de octubre, hemos empezado el correspondiente al resto del año. Y tenemos novedades: como ya se ha explicado, hemos reestructurado las Celebraciones Eucarísticas, reduciendo una diaria y ajustando los horarios de las restantes (10 y 19 de lunes a sábado y 10, 12 y 19 los Domingos y Festivos). Pido disculpas por las molestias que estos cambios puedan ocasionar a algunas personas. Nuestro deseo y nuestro compromiso de servicio estarán siempre en garantizar toda nuestra disponibilidad en la Celebración Comunitaria de la Eucaristía y en el servicio y apoyo de toda la Actividad Pastoral.

La Misa del Envío el domingo 20 de octubre fue un claro exponente de ello y un anticipo de lo que pueden ser las Celebraciones: además de disfrutar del estupendo coro de la extinta misa de 11:30, pudimos hacer realidad lo que os comenté en el número De Aquí de mayo 2019: La experiencia de los mayores, junto con la energía e ilusión de los jóvenes son el motor de nuestra comunidad.

Después de ser enviados todos los agentes de Pastoral por el párroco a evangelizar, se acercaron al altar 12 jefes Scouts encargados de la Comisión de Liturgia. ¿No es maravilloso ver como nuestros jóvenes se interesan por transmitir la fe a otros jóvenes? Un emotivo Fernando Zeledon Pochet, les hizo entrega de un pasador con la cruz y con el símbolo del Espíritu Santo. Después nos hizo saber que tras la II Guerra Mundial, él también se hizo Scout, y recibió de ellos muchos valores cristianos. ¡Gloria a Dios!

Los niños también interactuaron con los mayores durante la homilía, haciéndonos ver la gran variedad de grupos que pueblan nuestra comunidad. Si por un lado sufrimos la escasez de vocaciones, por otro nos sentimos llamados a renovar nuestro compromiso por contagiarnos, unos a otros, la fe en Jesucristo. “Frecuentemente esto (la escasez de vocaciones) se debe a la ausencia en las comunidades de un fervor apostólico contagioso, lo cual no entusiasma ni suscita atractivo. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas. Aun en parroquias donde los sacerdotes son poco entregados y alegres, es la vida fraterna y fervorosa de la comunidad la que despierta el deseo de consagrarse enteramente a Dios y a la evangelización, sobre todo si esa comunidad viva ora insistentemente por las vocaciones y se atreve a proponer a sus jóvenes un camino de especial consagración” (Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium).

Que los múltiples encuentros que van a ir jalonando este tiempo hasta la llegada de la Navidad (fiesta del Padre d’Alzon, Ordenación diaconal del hno. Benjamín, Adviento, Rastrillo de Manos Unidas…) nos ayuden a seguir tejiendo la vida fraterna entre los grupos de la parroquia y a rezar insistentemente al dueño de la mies que envíe obreros a su miés. (Lc 10,2).

Un caluroso abrazo de vuestro hermano en Cristo.

                                 P. Juan Antonio Sánchez, a.a.